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Mirrodin:Editar

Mirrodin, un plano hecho enteramente de metal. Aquí, espinosos árboles de cobre crean bosques artificiales, grandes estructuras de hierro y óxido forman montañas y las hojas de pasto de las llanuras son literalmente hojas filosas. Cinco brillantes soles, uno por cada color de maná, iluminan el brillante mundo bajo ellos. Humanos, elfos y trasgos habitan aquí, junto con vedalken, leoninos y los zombies conocidos como nim.

Hace mucho tiempo, el plano de metal fue creado por Karn, el gólem de plata construido por Urza como prueba de su recientemente descubierto poder de planeswalker. Él pobló el plano con gólems creados a su imagen y también construyó un "guardián" para que vigilara su plano mientras él exploraba el Multiverso.

Pero algo salió mal. Karn sin saberlo introdujo un elemento oscuro a su propio mundo: aceite pirexiana. A lo largo de los siglos, el aceite tomó el control de Mirrodin, cambiándolo al mundo y a sus habitantes. El guardián se tornó inestable, ganó conciencia y se llamó a sí mismo Memnarch. Con el tiempo Memnarch se volvió paranoico y furioso, sintiéndose abandonado por su creador.

Y junto con la locura de Memnarch, creció su poder. Usando artefactos arcanos llamados trampas de almas, Memnarch secuestró incontables seres vivos de otros planos y los trajo a Mirrodin. Su objetivo era encontrar un ser con la chispa de planeswalker y robársela, permitiéndole dejar Mirrodin y encontrar a su creador.

La elfa Glissa Buscasol fue el primer ser vivo nacido con la chispa de planeswalker en Mirrodin. Glissa descubrió el secreto de su mundo: que era hueco y que su mítico tirano era real y vivía en el interior. Con su propia astucia y poder y la ayuda de sus aliados, Glissa derrotó a Memnarch. Las trampas de alma fueron destruidas e instantáneamente las primeras generaciones de mirrodianos desaparecieron, regresando a los planos de donde fueron secuestrados.

Mirrodin

Mirrodin

Los mirrodianos restantes fueron abandonados y tuvieron que lidiar con la desaparición de sus antepasados. Pocos tenían idea de lo que había sucedido dentro de su mundo, y sólo sabían que sus abuelos, ancianos y caciques habían desaparecido. Cuando Glissa y su aliado trasgo Slobad regresaron a la superficie, fueron atacados por hordas de trasgos enfurecidos. Slobad cayó, y Glissa regresó al interior, donde pequeños constructos que todavía reptaban allí la mantuvieron a salvo... y dormida...

Mientras tanto, la vida continuó en la superficie mientras los mirrodianos trabajaban para recuperar sus vidas. Pero dentro del plano, el contagio pirexiano que Karn había traído hacía mucho tiempo a su propio mundo continuó su silenciosa labor. El aceite se esparció, y todo cambió cuando el micosintético alcanzó el núcleo de maná que todavía brillaba dentro de Mirrodin.